
Tantos arco iris para ver y tantos ciegos.
Tantas flores para sentir y tan poco olfato.
Tantos mares navegables y ninguna barca.
Tanta carne latiendo y tan poca sangre disponible.
Gregorio Jebluss es un escritor que no existe. Mejor dicho, que aún no existe. Del lector depende darle vida a Gregorio Jebluss.
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